jueves, 28 de agosto de 2014

Strong.






La luz del sol se enredaba entre sus dedos. 
El cielo, las nubes y el sol era lo único que podía ver. 
Mientras el viento le golpeaba bruscamente no era capaz de pensar en nada, sólo en el sonido de sus alas chocando contra la caída. 
El olor del fuego empezaba a notarse, algunas plumas quemadas se quedaron en el camino. 
Todo lo que antes era azul y suave, se estaba volviendo tosco, negro, doloroso. 
Todo se volvía cada vez más oscuro, hasta que su cuerpo tocó violentamente el suelo, provocando un surco en él. 
Lo había perdido todo, pero no su espada. La cogió como la encontró, clavada en la tierra. Tras mirarla con rabia, empezó a andar. Enseguida supo qué camino escoger. 

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