sábado, 26 de julio de 2014

Perdidos.



Mis pies se esconden bajo un manto blanco. Sigo vagando por calles estrechas y plazas desiertas. El ambiente es espeso, casi asfixiante. Oigo sonidos en todas partes , que soy incapaz de distinguir. 
Al llegar al bosque , la niebla se va espesando todavía más. Ya no puedo fiarme de mi visión, el tacto es todo lo que me queda. 
Voy descubriendo árboles, matorrales, casi puedo palpar la inaguantable niebla que me rodea. Algún día sé que llegaré al final de este bosque, y encontraré un camino que me guíe a un destino. 
Mientras mis pies me sigan, aguantaré. 
Así es como podríamos describir lo que se siente al estar perdido. No literalmente. 


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